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Por fin de año, crece la demanda de billetes y los cajeros están al límite

Los bancos lanzaron un operativo para abastecer las máquinas, por temor a que falte plata. Creen que la extracción se duplicará.

cajero
 

Por los regalos de fin de año, las vacaciones y el aguinaldo, el consumo en esta época aumenta. Y por lo tanto la necesidad de tener billetes también. Es por eso que los bancos vienen de lanzar un operativo de fin de año (“operativo diciembre”, se lo llama) para que los cajeros automáticos no se queden vacíos ante una demanda de “cash” que podría ser superior a la de meses anteriores. La idea es evitar dificultades para conseguir efectivo en una época de muchos feriados por semana y de inicio de vacaciones.
Algunas entidades planean llenarlos cada día hábil hasta principios de enero (entre 8 mil y 16 mil billetes de $100 por máquina). Pero ya hay otros, en cambio, que realizan la recarga durante los fines de semana y feriados e incluso por la noche. Sin estas recargas “extras”, los responsables de las principales entidades financieras no dudan en afirmar que la red no aguantará. Por eso, lanzaron este operativo de fin de año, uno de los más complejos y costosos de las últimas décadas y aún así no está garantizado el abastecimiento del dinero.
El promedio de extracción en los meses previos es de entre 12 y 15 billetes por persona (el triple que la media mundial). Para estos días, se estima que la demanda de plata será mayor: de entre 20 y 30 “papeles”. Entre los motivos, se encuentran el mayor consumo en época de fiestas, el cobro del aguinaldo, de bonos o premios de fin de año y el inicio de las vacaciones. Pero a esta situación también se suma el 40% de inflación que hace que el billete de mayor denominación (por un valor de 10 dólares) se evapore de las manos.
Además, para recuperar ventas, en un año un poco flojo, los comerciantes ofrecen ofertas y descuentos por pago en efectivo, lo que genera una mayor extracción de dinero de los cajeros.
En Argentina, la vida útil de un cajero es de tres a cuatro años, cuando en el resto del mundo es de entre seis y siete. El mayor problema se encuentra en el “dispensador” de efectivo y la falta de repuestos.

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