La Pampa

Exitoso trasplante de riñón a joven victoriquense

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En una entrevista con El Diario, el joven victoriquense, Simón Di Salvo sostuvo que se siente “espectacular”, tras recibir un riñón. Lee aquí la historia de vida.

Simón Di Salvo, de Victorica, dijo que se siente “espectacular” tras la intervención quirúrgica. Soportó cinco años dializándose hasta que apareció el nuevo riñón. Sus hermanos se hicieron estudios como donantes, pero todos padecen una enfermedad hereditaria paterna. Es el segundo trasplantado de la familia.
Simón Di Salvo (27), el joven de Victorica que recibió un trasplante de riñón hace nueve días, fue dado de alta ayer. “Ahora me voy a poder dedicar a mi familia”, dijo feliz a El Diario cuando salía de la Clínica Argentina. El joven, con una sonrisa que se notaba bajo el barbijo, sostuvo que le sacaron un peso muy importante al no tener que volver a realizarse diálisis.
Di Salvo se encontraba internado desde que fue trasplantado en la madrugada del 19 de enero, en una operación que duró más de cuatro horas. Estuvo cinco días en aislamiento total y recién después pudo volver a ver a sus familiares.
El martes al mediodía el joven oriundo de Victorica salió caminando de la habitación número dos, bajó las escaleras y subió al auto que lo estaba esperando para llevarlo a su localidad, donde iba a reencontrarse con su hija y el resto de sus seres queridos.
En un breve contacto con un cronista de este diario, Simón manifestó sentirse “espectacular” y agradeció a la familia del joven que donó el riñón, a la clínica piquense, a sus familiares y en especial a las enfermeras que lo cuidaron durante los días de internación.
“Tengo una nena de diez meses y me voy a poder dedicar a ella, porque me llevaba mucho tiempo la diálisis”, comentó el joven padre, a quien que se le notaba la emoción a pesar de tener la cara semicubierta por un barbijo.
“Hay que saber lo que es la diálisis, por lo menos ya lo pasé”, agregó y expresó que si le tuviera que dar un consejo a alguien que esté pasando por la misma situación “le diría que no pierda la fe y la esperanza”, ya que “muchos en diálisis nos quedamos sin ánimo y sin fuerza, pero llega”. En su caso particular recordó que “estaba deprimido y pasó todo de golpe, me llamaron y a las horas ya estaba trasplantado”.

Historia de vida
También habló con El Diario Nazarena, una de las hermanas de Simón. Con ojos vidriosos comentó que fueron cinco años los que su hermano estuvo dializándose con altos y bajos muy bajos. En ese lapso los hermanos del joven se hicieron estudios que demostraron que padecen una enfermedad hereditaria, por lo que ninguno podía ser donante.
Informó la joven que Simón es el segundo trasplantado de sus siete hermanos y aclaró que si bien los demás tienen el mismo problema, no tienen que ir a diálisis. El inconveniente viene de la parte paterna y afecta solo a los hombres de la familia.
Nazarena sí pudo ser donante, pero cuando estaba en plena etapa de análisis para saber si era compatible “lo llamaron de golpe que había aparecido un donante y a las 12 de la noche viajó desde Victorica a Pico y a las 4 de la mañana lo operaron”.
“No lo podíamos creer, porque ya había habido una fecha para operarlo el 24 de noviembre y se dio de baja porque el donante estaba eliminando minerales, se hizo una biopsia y dio negativo”, recordó la joven, quien manifestó que ese momento fue “algo tan malo lo que pasamos y tan odioso”.
La hermana del trasplantado agradeció a las enfermeras, “que fueron muy amorosas” con su hermano, y al doctor Aleman, de quien destacó que le dio una tranquilidad que no tuvo de ningún médico. “Él tuvo un trato muy bueno con nosotros”, señaló y contó que inclusive llamaba a su hermano para ver cómo estaba, lo que lo vuelve “muy familiar y tan humano que no estamos acostumbrados”.

Mejorías
La joven informó que luego de la intervención quirúrgica el progreso fue muy bueno y algunos días antes del alta Simón ya estaba caminando. Comentó sonriente que en la zona de la operación la piel estaba oscura y ahora está clara, por lo que “tuvo un cambio que no podemos creer”. Agregó entre risas que “él no orinaba, ahora te cuenta hasta cuando orina y no te muestra orinando porque todavía le da un poco de pudor”.

Sin preverlo, Nazarena le contó a un cronista de este medio su dura historia familiar, plagada de momentos dolorosos y luchas que poco a poco logran ganar, como la de Simón. La entrevistada dijo que cuando tenía quince años falleció su mamá de cáncer. “Fue todo un garrón, mi hermano mayor se hizo cargo de nosotros y él es el que recibió las piñas -metafóricamente-”.
Explicó que son ocho hermanos y que al fallecer su madre el mayor, Maximiliano, tomó la decisión de ser el padre de familia “porque si no nos iban a desparramar, fue bastante difícil para él”, porque si bien “tiene sus cosas malas, pero nadie le enseñó a ser papá a los 27 años”.
Nazarena comentó que su hermano dejó sus estudios en Buenos Aires para hacerse cargo de la familia y recordó que todo fue “bastante tremendo” y además “la sociedad nos excluía, fue mucho drama y después pasó todo esto de la enfermedad”.
“Todavía no lo podemos creer, estábamos esperando que le dijeran algo malo, porque es a lo que estamos acostumbrados, luego de tantos años de heridas infectadas, diálisis… Mi hermano ahora está feliz de que no tenga que venir más a diálisis”, dijo feliz. Por último agradeció que haya nacido su sobrina, hija de Simón, porque “ella le dio mucha fuerza y haber formado una familia no sé si lo había imaginado”.

Fuente y Foto: El Diario de La Pampa

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