Un día esperado por la parcialidad del Lobo larroudense, una semana llena de sueños y una esperanza de poder coronar el esfuerzo de todo un año. Algo bastante complicado, que esta división y en especial de la zona norte no deparó emociones durante todo el año y mucha incertidumbre sobre la posibilidades de los equipos en cuanto a quien podría llegar a ser el campeón.
Mucho público en el reducto ‘Alberto Tito Cesma’ -aproximadamente más de 1000 personas-, y una organización de Larroudé donde no se dejaron detalles que pudieran ensuciar la fiesta. Jorge Newbery llegó a esta localidad a vender cara su derrota, si le tocaba, y vaya si lo cumplió ya que fue un dignísimo rival del conjunto local y demostró porqué estuvo en ese lugar.
El partido se planteó de entrada con el equipo visitante tratando de acorralar al Lobo, manejado por un excelente jugador como es Emilio Sartori; el local agazapado, tratando de buscar algún contragolpe que pudiera lastimar al rival. Fue un primer tiempo con pocas situaciones y Newbery, sabiendo que lo necesitaba ya que había perdido en Rancul, tratando de llevar la iniciativa. Larroudé pierde en ese tiempo a Matías Sánchez, que arrastraba una lesión del partido anterior. En su lugar ingresó Caligaris que en el segundo tiempo comenzó a preocupar al visitante con su movilidad.
Fue expulsado Iglesias en Larroudé por doble amonestación y luego por el mismo motivo vio la roja en el equipo de Rancul Palleres, una baja sensible. Se fue llegando al final, Newbery tratando de llegar al gol que lo llevara a los penales, el Lobo haciendo valer la ventaja ya obtenida. Así concluyó con el cero a cero que consagró a Larroudé para el largo festejo de la parcialidad local.
La Reforma



