Vecino de General Pico estafado en millones: cayó en una red de “sextorsión” operada desde una cárcel

Una compleja maniobra de extorsión virtual, organizada desde una unidad penitenciaria de Mendoza, terminó con la detención de tres mujeres acusadas de despojar a un vecino de General Pico de casi 16 millones de pesos. La causa, que expone el crecimiento de este tipo de delitos, dejó al descubierto una estructura delictiva que combinaba operaciones desde el interior de una cárcel con apoyo logístico en el exterior.
La víctima, un hombre de 60 años, inició el contacto a través de Facebook con un perfil falso que simulaba ser una mujer adulta. Lo que comenzó como una interacción habitual derivó rápidamente en conversaciones íntimas, intercambio de imágenes y la promesa de un encuentro personal. Sin embargo, todo formaba parte de una estrategia previamente montada.
El punto de quiebre llegó cuando la situación dio un giro abrupto: el hombre comenzó a recibir mensajes de terceros que lo acusaban falsamente de abuso sexual contra una menor. Para reforzar la maniobra, los estafadores desplegaron una elaborada puesta en escena, enviando documentación judicial apócrifa con sellos falsos y simulando ser funcionarios de la Justicia mendocina.
Bajo una presión psicológica constante y ante la amenaza de una supuesta detención inminente, el damnificado accedió a realizar múltiples transferencias bancarias. Convencido de que estaba evitando una causa penal inexistente, terminó entregando una suma cercana a los 16 millones de pesos.
La investigación, encabezada por el fiscal Matías Juan, permitió rastrear las comunicaciones hasta una cárcel de Mendoza, donde se presume que internos coordinaban las llamadas, amenazas y envío de material falso.
En este esquema, las tres mujeres detenidas —de entre 25 y 60 años— cumplían un rol clave como nexo externo: facilitaban sus cuentas bancarias para recibir el dinero y gestionar los fondos, con pleno conocimiento de su origen ilícito.
El operativo fue contundente. Una de las acusadas fue detenida en un paso fronterizo cuando intentaba salir del país hacia Chile, lo que refuerza la hipótesis de una organización con capacidad de movilidad y riesgo de fuga. En tanto, una cuarta integrante ya identificada permanece prófuga, con pedido de captura nacional e internacional.
Por el momento, la causa fue caratulada como encubrimiento agravado, aunque la Fiscalía no descarta avanzar hacia imputaciones más severas por extorsión, a medida que se logre identificar a los responsables directos que operaban desde el interior del penal.
Este caso vuelve a encender las alarmas sobre la “sextorsión”, una modalidad delictiva en crecimiento que combina manipulación emocional, amenazas y uso de tecnología para cometer estafas de gran magnitud.


