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Policía envenenado: Yanina Coronel recuperó la libertad

El juez de Control, Carlos Ordás, otorgó una prisión preventiva morigerada, con una restricción de acercamiento al policía Gabriel Páez Albornoz, a cualquier persona de su vínculo familiar y a los testigos del caso.

Yanina Coronel recuperó la libertad este viernes al mediodía. El juez de Control, Carlos René Ordás, otorgó este viernes por la mañana una prisión preventiva morigerada, con restricción de acercamiento al policía Gabriel Páez Albornos, a cualquier persona de su vínculo familiar y a los testigos del caso.

De esa forma, Coronel dejó de estar con prisión domiciliaria, a partir de que se hizo lugar al planteo de la defensa de la mujer. El fiscal Oscar Cazenave se había opuesto a la nueva medida.

Coronel está sospechada de envenenar a su pareja, el policía Gabriel Páez Albornoz. En concreto, la Coronel quedó ahora con una “una prisión preventiva morigerada”, que le permite salir de su domicilio, pero no podrá acercarse a Páez Albornoz, ni tampoco a ningún integrante de su familia o a los testigos del caso.

“Se cambió el arresto domiciliario por una medida de restricción hacia todos”, confió una fuente judicial.

La decisión, tal como adelantó El Diario, se tomó este viernes en una nueva audiencia que se llevó a cabo en el Centro Judicial Santa Rosa.

Acusación formal

Este diario también adelantó en la edición de este viernes que el fiscal Oscar Cazenave mantuvo la acusación por “tentativa de homicidio doblemente agravado” contra Coronel.

En la investigación judicial se la acusa de haber puesto una fuerte dosis del insecticida “metomil” en un licuado que le preparó a Páez Albornoz.

La fiscalía hizo la presentación el jueves, sobre el límite del vencimiento de la prisión preventiva de la mujer, que se cumplía el próximo lunes 22.

El próximo paso es una audiencia de procedimiento intermedio, donde las partes (fiscalía y defensa) dan sus versiones sobre los hechos, ofrecen prueba, el juez resuelve la admisibilidad y, posteriormente, se eleva a juicio.

Yanina Coronel se encontraba hasta este viernes con prisión domiciliaria desde fines de octubre, cuando el juez de Control, Carlos Ordás, dispuso, en una audiencia de reexamen de medida de coerción, que la mujer de 31 años continuara en prisión domiciliaria durante 45 días.

Coronel fue acusada de haber puesto una fuerte dosis del insecticida “metomil” en un licuado que le preparó a Páez Albornoz. Ella niega esa acusación e incluso asegura que probó la bebida antes de dársela.

Primero en una entrevista con El Diario y luego en una carta que hicieron públicas organizaciones feministas, Coronel contó su historia como víctima de la violencia de género a la que la sometía Páez Albornoz, un agente de policía que trabaja en el área de Seguridad Rural.

Coronel es representada por el estudio Pighín / Fernández / Aimar y logró interponer una restricción de acercamiento contra Páez Albornoz para su hijo, ante las situaciones de violencia planteadas.

El hecho

El domingo 5 de septiembre, Páez Albornoz (de 37 años) se descompuso en su trabajo después de consumir el licuado que Coronel le había preparado. Terminó internado en terapia intensiva del hospital Lucio Molas durante varias semanas, al borde de la muerte.

Las pericias concluyeron que se intoxicó con “metomil”, un insecticida que estaba en la bebida y en la licuadora que se usó para prepararla.

Coronel fue detenida el viernes 10 de septiembre y el fiscal Cazenave la acusó de homicidio en grado de tentativa.

Un informe de la Oficina de la Mujer y Violencia Doméstica del Poder Judicial concluyó que Coronel era víctima de violencia de género y que también hubo violencia institucional porque el Estado no atendió sus denuncias.

En sus declaraciones a este diario, negó haber manipulado el metomil. Dijo que su pareja amenazaba con suicidarse y dio a entender que el producto podría haber salido de algunos de los allanamientos que había hecho recientemente la Policía.

Coronel aún no declaró en la causa, pero confió en una entrevista con El Diario su versión de los hechos. “Yo lo preparé (al licuado) y lo probé. Después él llegó, estuvo acá con la botella y se fue”, relató la joven.

La situación no era nueva. “Siempre que le preparaba el licuado lo probaba porque si le faltaba azúcar o estaba muy espeso, cuando volvía se enojaba y se ponía violento”, agregó.

Coronel aseveró que Páez Albornoz “manipulaba bidones de pesticidas, que traía de los allanamientos que hacían en su trabajo”.

El policía cumplía funciones en la División Seguridad Rural y en la vivienda donde convivía la pareja aún hay de esos bidones. “Nos decía que ni el nene ni yo teníamos que tocar eso porque era un veneno muy fuerte”, indicó Coronel.

El licuado que ingirió Páez Albornoz contenía “metomil”, un fuerte insecticida, que le produjo una fuerte descompostura casi al instante de tomarlo en su lugar de trabajo. Incluso un perro del lugar también consumió el licuado y casi inmediatamente murió.

En el patio de un vecino, los peritos encontraron un paquete de ese insecticida, entre dos bolsas. “La pericia dice que no hay rastros de mi ADN en esa bolsa”, contó Coronel a El Diario. En realidad, en el material analizado no se halló ninguna huella, según consta en la causa desde ayer por la tarde.

Además, Coronel reveló que su pareja era “prestamista”, una actividad que no puede realizar por ser funcionario público. “Me obligada a hacer los pagarés”, detalló la joven. Y agregó que los prestamos se entregaban “a policías y familias de policías, por montos de 10.000 hasta $200.000”.

Fuente El Diario

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