Nacionales
Macri asumió con la promesa de unir a todo el país
El flamante Presidente presentó los ejes de su gestión y prometió ser implacable con la corrupción
El flamante presidente de la Nación, Mauricio Macri, y la vicepresidenta Gabriela Michetti, juraron ayer en sus respectivos cargos ante la Asamblea Legislativa del país, en una sesión que se desarrolló con absoluta normalidad a pesar de la ausencia de su antecesora, Cristina Fernández. El mandatario ofreció un discurso de 25 minutos donde esbozó los ejes centrales de su gestión, mientras que después partió hacia la Casa Rosada, donde recibió los atributos de mando del presidente provisional del Senado, Federico Pinedo.
En una sobria ceremonia realizada en el recinto de la Cámara de Diputados, que contó con la presencia de diputados y senadores de todas las expresiones políticas con la ausencia de la mayoría de los representantes del FpV, Macri se convirtió así en el tercer presidente desde la restauración democrática que no pertenece al PJ, ya que el primero fue el radical Raúl Alfonsín en 1983 y el segundo el también radical Fernando de la Rúa en 1999.
El último estuvo presente en la ceremonia junto a otros exmandatarios como Eduardo Duhalde (PJ), así como también la casi totalidad de presidentes de Latinoamérica, con la única excepción de Nicolás Maduro, el mandatario venezolano. A diferencia de otros presidentes, Macri pronunció ante el Congreso un discurso corto de 25 minutos, donde presentó los ejes centrales de su gestión: su compromiso para luchar contra la corrupción y contra el narcotráfico, junto a las promesas de alcanzar la pobreza cero y la unidad de todos los argentinos.
El discurso se inició con un llamado a los argentinos a «construir el país del siglo XXI» con una fuerte convocatoria a la «unión» y el «trabajo en equipo». «Este gobierno que iniciamos hoy va a trabajar incansablemente, en los próximos cuatro años, para todos los argentinos, especialmente para quienes más lo necesitan», agregó Macri al anunciar su compromiso con la «pobreza cero», mientras que aseguró que «hoy se viene un tiempo nuevo, de diálogo, respeto y trabajo en equipo; y con más justicia social». «Este gobierno va a combatir la corrupción», sentenció en otro momento central, y aseveró: «Seré implacable con todos aquellos de cualquier partido, sean propios o ajenos, que dejen de cumplir con lo que señala la ley». También promovió la «revolución de la educación pública» y la incorporación del «gobierno abierto» para que «la información del Gobierno sea puesta a la luz, visible para todos». Por último, prometió su apoyo «total a la Justicia independiente», y afirmó que «no habrá jueces macristas» antes de reclamar «celeridad, porque la Justicia tardía no es Justicia».
Luego del acto, Macri saludó a los representantes de todas las delegaciones del mundo y especialmente a los mandatarios de la región, que en una muestra de unidad asistieron en masa a la ceremonia y se mostraron abiertos al nuevo mandatario. «Las relaciones bilaterales con Argentina seguirán de lo mejor», dijo por caso el presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien aseguró que «la vocación integracionista supera cualquier ideología»; mientras que su par brasileña, Dilma Rousseff, manifestó que «la relación con Argentina es la máxima prioridad para Brasil. Nuestra alianza estratégica es fundamental para el desarrollo de ambos países». De hecho, Macri mantuvo una reunión privada con Rousseff, la única de la jornada. Al atardecer, el flamante mandatario protagonizó su tercera cadena nacional del día para tomar juramento a todos sus ministros, en una ceremonia realizada en la Casa Rosada, donde estuvo flanqueado por su mujer Juliana Awada como durante toda la jornada.
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