La Pampa

Macachin: Avanza la investigación por el prostíbulo La Chicho Show

Trata

La Cámara Federal de Apelaciones de Bahía Blanca agravó la situación de los procesados por el delito de trata de personas en el –ya cerrado- prostíbulo La Chicho Show, de Macachín. Dos de los cinco acusados ahora tienen acusaciones más graves, según la resolución a la que accedió Diario Textual. En tanto, la situación procesal del intendente Jorge Cabak –quien fue indagado- aún no se resolvió.
El año pasado la jueza Iara Silvestre procesó a cinco de los integrantes una banda que sometía a mujeres. En ese marco, procesó sin prisión preventiva de Luis Daniel De Luca y Esmundo Blas por encontrarlos “prima facie coautores del delito de trata de personas con fines de explotación sexual, agravado por haber sido cometido por tres o más personas en forma organizada y por ser tres o más las víctimas, en concurso ideal con el delito de sostenimiento de una casa de tolerancia (CódPen: 45, 54 y 145 bis2 y 3 2 y ley 12.331: 17)”. De Luca es el jefe de la banda y Blas su socio y exconcejal.


También procesó al remisero Oscar Moya y al regenteador del lugar Leandro Ariel Otero, bajo el mismo encuadre legal, en calidad de partícipes necesarios; e igualmente respecto de Maximiliano Daniel De Luca, como partícipe secundario de los mismos delitos.

Este prostíbulo había sido, incluso, denunciado por Susana Trimarco, quien busca aún a su hija desaparecida Marita Verón, desde 2002. La mujer sospecha que en ese lugar estuvo cautiva su hija.

El fiscal José Baric apeló la resolución. Consideró, entre otros puntos, que no debían estar libres porque podían entorpecer la investigación e, incluso, pidió el agravamiento de las penas.

Los camaristas, finalmente, hicieron lugar parcialmente a la apelación. Modificaron el procesamiento de Oscar Moya pero en calidad de coautor (la jueza lo había considerado partícipe necesario), y de Maximiliano Daniel De Luca, como partícipe primario (antes estaba procesado como partícipe secundario).

Moya, siempre según los investigadores, no sólo era una de las personas que se ocupaba del traslado de las mujeres sino que también participaba activamente en la atención del cabaret. Y Maximiliano es el hijo del jefe de la banda, que colaboraba en el funcionamiento del prostíbulo, siempre según las acusaciones.

Hay varias comunicaciones interceptadas que prueban el delito. Por ejemplo, Moya le manifiesta al “Turco” que hay otra dominicana disponible para trabajar en el prostíbulo. “Ne dice si quiere ir a trabajar esta noche viste”, le dice Moya. “Es de medio pelo tirando para abajo no para arriba”, le cuenta. El “Turco”, le contesta: “y bueno lo único a Pigüé, que la lleves a Pigüé”. Para los investigadores, esa conversación -como otras que constan en la causa- son pruebas de que cometían el delito de trata de personas con fines de explotación sexual.

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