«La Patagonia: Un tesoro geológico en nuestra puerta» por Camilo Ordoñez
"Descubramos la fascinante historia de la formación de nuestra región"

La Patagonia es una región única y fascinante, conocida por su belleza natural y su rica diversidad geológica. En este artículo, exploraremos la historia de la formación de nuestra región y descubriremos algunos de los secretos que se esconden en su subsuelo.
Para entender el contexto y ubicación actual de nuestra región y provincia debemos remontarnos a algunos años atrás. Conocer y entender nuestra historia, puede ayudarnos a comprender mejor el presente, nuestra cultura, paisajes e idiosincrasia.
La Patagonia se formó hace más de 400 millones de años, durante el período Paleozoico. En ese momento, la región era parte de un supercontinente llamado Gondwana, que incluía también a África, Australia y la Antártida. (Estos tres continentes estuvieron juntos por un largo periodo de tiempo, donde compartían características climáticas, flora, fauna, etc.)

Hace unos 270 millones de años, Gondwana colisionó con los continentes de Laurasia, para formar otro supercontinente conocido como Pangea.
Con el tiempo Pangea comenzó a fragmentarse, la Patagonia se desplazó hacia el sur y se separó de la Antártida y Australia, se fue transformando debido a la acción de fuerzas tectónicas, volcanismo y erosión. La región se dividió en diferentes bloques, que se desplazaron y se unieron en diferentes momentos, dando lugar a la formación de montañas, valles y planicies. Todos estos cambios se produjeron a medida que se desplazaba hasta su posición actual, en un proceso conocido como Deriva Continental. Este proceso de deriva continental se debió a la tectónica de placas, que implica el movimiento de las placas litosféricas que componen la corteza terrestre.

Todos estos movimientos y fenómenos de transformación que sufrió nuestra región hicieron que su historia sea tan rica e interesante, ya que una de las características más destacadas de la geología de la Patagonia es la presencia de rocas muy antiguas, como el gneis y el granito, que se formaron hace más de 1.000 millones de años. Estas rocas son testigos de la historia de la región y nos permiten entender cómo se formó y evolucionó con el tiempo.
Hace aproximadamente 100 millones de años, durante el período Cretácico, la Patagonia se encontraba en una posición más meridional y se estaba alejando de la Antártida. En ese momento, la región estaba sometida a un proceso de extensión tectónica debió a la interacción entre la placa Sudamericana y la placa Antártica. La placa Sudamericana se estaba desplazando hacia el norte, mientras que la placa Antártica se estaba desplazando hacia el sur.
Hace aproximadamente 50 millones de años, durante el período Eoceno, la Patagonia se encontraba en una posición más similar a la actual. En ese momento, la región estaba sometida a un proceso de compresión tectónica, que implicaba la convergencia de las placas litosféricas y la formación de montañas.
La compresión tectónica en la Patagonia se debió a la interacción entre la placa Sudamericana y la placa de Nazca. La placa de Nazca se estaba desplazando hacia el este y estaba subduciendo bajo la placa Sudamericana. Esta interacción provocó la formación de la Cordillera de los Andes en la Patagonia.
En resumen, la Patagonia se formó a partir de la deriva continental del supercontinente Pangea y se desplazó hacia el sur debido a la tectónica de placas. La región se sometió a procesos de extensión y compresión tectónica, que provocaron la formación de rifts, montañas y valles. La Patagonia se elevó debido a la compresión tectónica y la formación de la Cordillera de los Andes. Nuestra geología es un tesoro que nos permite entender la historia de nuestra región y descubrir sus misterios.
No es casualidad que Juan Ricardo Nervi decía: “Si usted no conoce el sur y piensa que es el desierto, no sabe cómo es La Pampa porque ignora su secreto: La Pampa es un viejo mar donde navega el silencio”. Nos reflejaba que nuestra región antiguamente estaba cubierta por un extenso mar y lo vemos hoy reflejado, por ejemplo en los sedimentos o restos fósiles que quedan expuestos en, o cerca, de la superficie, de los cual gran parte son de ambientes marinos, luego de diversos procesos de extensión y compresión que experimentó nuestra región y nuestra provincia.
Es por ello que no somos de aquí, ni somos de allá, somos del tiempo. Hemos viajado millones de kilómetros y años para ser lo que hoy somos, pasamos por extensos procesos de vulcanismo, deriva continental, extensión, compresión y posterior erosión y toda esta conjunción nos hace únicos. Conocer y entender nuestro pasado nos hace valorar nuestro presente, sepamos que tenemos la suerte de vivir en una región única de la cual debemos estar orgullosos y como decía el escritor castense: “La Pampa es de áspera piel, pero jugosa por dentro”. Nuestra historia es tan hermosa y tan rica como la gente que habita nuestra provincia.
Por Camilo Ordoñez
Licenciado en Geología

