«La pandemia también es económica» dijo la diputada Lorena Clara


Las localidades pampeanas afectadas necesitan una apertura urgente y responsable de la actividad de los comerciantes (supuestamente no esenciales), de emprendedores, de industriales y de profesiones y profesionales independientes, aplicando por supuestolos más estrictos protocolos de salud.
No es adecuado hablar de los anti cuarentena o que se prefiere la economía antes que la salud cuando se propone la reactivación. Por mi parte, siempre he venido acompañando las medidas sanitarias dispuestas, instando constantemente a la población a acatarlas y he presentad iniciativas en materia sanitaria acordes a las circunstancias.
Son miles y miles de pampeanos afectados por esta medida, y el gobierno les cierra la posibilidad de salir a ganar su sustento y muchos se funden.
Lo que hace el Gobernador Ziliotto en términos de salud y cuidado de vida de los pampeanos es muy bueno en términos generales. Pero así como hay que tratar de proteger la vida, también hay que ser muy cuidadosos de que en ese proceso no destruyamos más nuestra débil economía.
En La Pampa los casos positivos no se originaron por estas actividades. Es más, se trata de sectores que han demostrado ser muy responsables en la aplicación de protocolos de sanidad y muestran un gran compromiso de seguir haciéndolo.
¿Por qué no puede abrir una mercería, por ejemplo, si cumple las mismas restricciones y las mismas garantías de salud que cumple una ferretería? No podemos paralizar la actividad económica, el Estado Provincial debe velar por la garantía sanitaria y la salud de los pampeanos pero sin establecer restricciones excesivas a esas actividades. No se puede hablar de
reactivación mientras siga esta medida. Los comerciantes sienten mucha impotencia cuando alguien decide quien trabaja y quien no, y no tienen bien en claro ciertos criterios, y se preguntan hasta cuando lo deben resistir porque ya no aguantan más, no se les puede pedir mayor esfuerzo
del que pueden soportar. Debemos ir por la ruta del diálogo.
Muchos emprendedores y comerciantes no van a poder abrir el día después, sino se hace una apertura ahora. De hecho varios comercios ya han tenido que cerrar sus puertas. Con una apertura cuidando de los protocolos no se van a alterar los resultados sanitarios conseguidos
hasta ahora.
Hay que empezar a valorar y respetar al emprendedor y al comerciante honesto, al que arriesga su capital y genera puestos de trabajo, y al trabajador independiente que cumple con la ley, hay que incentivarlo a invertir en esta Provincia. En otros lugares, a los emprendedores exitosos se
los respeta y se los tiene como ejemplo, acá no. De esto se sale con más economía, con más puestos de trabajo, no con paliativos circunstanciales pero que se han vuelto permanentes.
Que no se siga dañando de manera irreversible nuestro tejido económico y productivo. Si no se
ispone una apertura urgente, las pocas medidas dispuestas en lo económico hasta ahora esos sectores serán insuficientes. Pasaron muchos días en los que el sector privado fue abandonado a su suerte, alquileres, impuestos, tributos, proveedores y salarios que no se han podido pagar
y se han transformado en deudas insostenibles.
El debate sobre la estrategia para contener el avance del coronavirus y la economía está todos los días vigente, hay una pulseada permanente. Continuamente se observan mensajes cruzados y se siente en la calle y en las redes sociales un discurso divisionista, entre los que están a favor
y en contra de las medidas. Tratemos de ser empáticos unos y otros. La crisis económica es tan enorme como la sanitaria y va a matar de muchas otras cosas. Justamente los más perjudicados son los que mejor entienden que para que la economía marche, lo principal es estar sanos, ser responsables, solidarios y cuidarnos entre todos.

