Jornada voluntaria para proteger cultivos


En la Escuela de Hortícola Municipal colocaron un sombráculo para proteger los cultivos de los rayos solares de la temporada de verano.
El Movimiento de Trabajadores Excluidos realizó una jornada de trabajo voluntario, a la que se sumaron militantes sociales y funcionarios municipales, provinciales y de la Municipalidad de General Pico, para colocar un sombráculo, elemento necesario para proteger su huerta de los rayos del sol en verano.
Este sábado comenzaron con las primeras tareas durante la mañana y continuaron en horas de la tarde. “Colocamos un sombráculo porque en esta época del año las temperaturas son muy elevadas y se queman las verduras”, contó Facundo Fuentes, responsable de la rama hortícola del MTE en Santa Rosa.
El proyecto surgió a principios de año de la mano de la Secretaría de Desarrollo Económico y el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE). Los terrenos fueron cedidos por la CPE a la Municipalidad y se firmó un convenio con la organización social, encargada de llevar adelante la producción de las verduras y hortalizas. Trabajan diez personas en una cooperativa y apuestan a ampliar las fuentes de trabajo y la superficie sembrada.

De la jornada voluntaria fueron parte los integrantes del emprendimiento y se sumaron el subsecretario de Salud Mental y Adicciones, Martín Malgá, y los directores de Economía Popular de Santa Rosa y General Pico, Federico Ignaszewski y Manuel Lazarte, respectivamente.
Producción
Fuentes contó que hasta el momento sembraron y cosecharon “acelga, lechuga crespa, lechuga morada, rúcula, rabanito, espinaca, radicheta” y agregó que “hace menos de un mes que comenzamos a vender los bolsones con los vegetales y se agotaron enseguida”.
Explicó que “se venden a entre 300 y 400 pesos y vienen con dos plantines de regalo. Todas verduras de temporada. Además vendemos por atados para que los consumidores puedan armar el bolsón”, indicó.
Integrantes de la Escuela Hortícola Municipal venden la producción en el predio ferial de la Municipalidad de Santa Rosa, ubicado en Alsina y Avellaneda, los miércoles de 10 a 14, y en la feria de la alimentación sana que se realiza los sábados desde las 10 de la mañana en el Parque Oliver de la capital pampeana.
Anhelos
Facundo Fuentes contó que “la idea es poder abastecer a la ciudad, los barrios populares, los comedores, con vegetales producidos de manera agroecológica y con trabajo digno. Las tareas comienzan a las 6 de la mañana, más ahora que empieza a hacer calor, para aprovechar el fresco de la mañana. Los días de cosecha a las 4 o 5 ya hay que estar en la huerta. El grupo está compuesto por una mitad de mujeres y otra de hombres”.
Adelantó que en estos días se encuentran avanzando con el cultivo de tomate redondo y perita, ya se está planificando la cosecha de invierno, como papa, maíz y zapallo, y en los próximos días se sumarían los porotos.
“Las personas están muy contentas y nos cuentan que nos compran porque son vegetales frescos cosechados del mismo día. Ven las hojas verdes y se bajan de los autos a comprar”, agregó Fuentes.
El proyecto genera trabajo para diez personas que realizan las tareas de producir y comercializar una parte de los cultivos para generar ingresos para las familias, que se completan con salarios sociales destinados a los trabajadores y trabajadoras de cooperativas.
Por último indicó que “una muy buena noticia es que con el grupo ya iniciamos el proceso para conseguir la personería jurídica para ser una cooperativa de trabajo que elegimos llamar ‘Brote Popular’”.

Malabarista y trabajo autogestivo
Facundo Fuentes vivía de los ingresos que le generaba su trabajo de artista callejero en los semáforos de la capital pampeana. Durante la pandemia se vio impedido de continuar con los malabares y fue contactado por integrantes del MTE para ser parte de la huerta que funciona en terrenos de lo que alguna vez fueron la chanchería y la fábrica de lácteos de la cooperativa santarroseña.
“Antes de esto trabajaba únicamente haciendo malabares en las esquinas de Santa Rosa y con la pandemia se paró todo a cero. En ese momento recibí la invitación para realizar tareas sociocomunitarias con el MTE, que en ese momento realizaba ollas populares para las familias más afectadas del barrio San Cayetano. Luego llegó el proyecto de la Escuela Hortícola, al que me sumé y los compañeros me dieron la responsabilidad de ser referente de la rama hortícola del movimiento”, afirmó.
“La idea me gustó desde el primer momento, hacía tiempo que quería formar parte de un grupo y un proyecto así, y ahora somos todos compañeros y compañeras trabajando en este cultivo. Siento una alegría enorme”, manifestó el integrante de la organización.


