La Pampa

África: cuatro santarroseños hicieron cumbre en las “Montañas de la Luna”

africa24aMartín de la Prida, Osvaldo “Balito” Cantera (con la bandera argentina), Erick Winckelmann y Daniel Moran, en la cumbre del “Margherita Peak”, en el cordón montañoso que divide Uganda del Congo. “Salimos en busca de la cumbre a las 3 de la madrugada, hacía mucho frío pero fue una noche fantástica donde se podían tocar las estrellas”.

Erick Winckelmann, Daniel Morán, Martín de la Prida y Osvaldo “Balito” Cantera son cuatro vecinos comunes de la capital pampeana. Un poco más conocidos en la ciudad -quizás- por sus profesiones, y porque son integrantes de familias santarroseñas tradicionales. Pero también por una característica muy singular: son aventureros que no se ponen demasiados límites.

El pasado 5 de enero partieron de La Pampa para hacer cumbre 8 días después en el “Margherita Peak”, el tercer pico más alto de África en el cordón montañoso que divide Uganda del Congo.

Todo surgió en el año 2010 durante un viaje que hicieron por Tanzania. Allí conocieron a un escalador polaco al que le hicieron una pregunta de ocasión: ¿cuál era la montaña que más le había gustado? “Las Montañas de la Luna (eso quiere decir Rwenzori) en Uganda”, les respondió. Así fue como durante 7 años quedó pendiente el extraordinario viaje que finalmente pudieron concretar.

“Al primer lugar que arribamos fue Entebbe, la capital de Uganda. La verdad es que fue un viaje largísimo. De allí fuimos a Kampala y desde allí, luego de 7 horas en auto, llegamos a Kassese, que es el último pueblo ubicado a orillas del Parque Nacional Rwenzori… ahí está el cordón montañoso que divide Uganda del Congo. Esa cadena se llama Rwenzori en lengua local y Stanley en lengua europea: allí está el pico más alto que se llama Margherita Peak, de 5.109 metros. Nuestro destino”, relataron.

“Luego de 6 días de ascenso en lugares increíbles de selva, árboles gigantes y bosques -que incluso estaban desplegados hasta cuando ya llevábamos entre 4.000 y 4.500 metros escalados- por fin pudimos llegar a la cumbre. Se tiró la cumbre a las 3 de la madrugada, hacía mucho frío pero fue una noche fantástica donde se podían tocar las estrellas… escalamos dos glaciares y luego un esfuerzo durísimo entre rocas para hacer cumbre a las 9 de la mañana”, describieron.

Uno por uno

Winckelmann, profesor de Educación Física; Morán, arquitecto; De la Prida, comerciante; y Cantera, contador, describieron así -personalmente- la experiencia vivida.

* Eric Winckelmann: “En el año 2010, en otro viaje por Tanzania, conocimos a un escalador polaco al cual le preguntamos cuál era la montaña que más le había gustado. La montañas de la luna, en Uganda, nos dice. Así fue cómo nos quedó pendiente este viaje hasta que decidimos realizar este proyecto. Ahora que bajamos de la misma, coincidimos con aquel escalador polaco… Rwenzori son las montañas más lindas del mundo, como decía él. Aparte, al ser poco conocidas están muy vírgenes aún y con muy poca gente, a diferencia de otros centros mundiales de trekking y/o escalada. Un lugar sin contaminar, con una naturaleza excepcional y condimentos técnicos que hicieron de este viaje una experiencia única”.

* Daniel Morán: «Es muy difícil transmitir todo lo que podemos sentir quiénes queremos a las montañas. Para nosotros tienen un significado particular… es el camino, el esfuerzo, la solidaridad compartida, la vida en la naturaleza. Y si a todo eso le sumamos un lugar desconocido, un idioma distinto, convivir con gente del lugar por 8 días, disfrutar con ellos de las cosas más simples de la vida como caminar, comer y charlar. La verdad es que estuvimos en un lugar mágico con excelente compañía. Esto es lo que nos hace felices. Uganda fue una sorpresa maravillosa y estamos infinitamente agradecidos a quienes nos lo recomendaron y a nuestras familias que nos bancan en cada decisión extraña de aventura que buscamos”.

* Balito Cantera: “Me impactó en principio la gente, su alegría y modales al margen de la pobreza en un país muy rico. Quiero dejar una mención especial a nuestros guías y porters. La belleza de la selva era increíble, entrábamos en bosques donde quedábamos extasiados. Parecía una película. Arriba los glaciares, en esa noche inolvidable, clara por las estrellas. Hasta que en el segundo tramo de cuerda apareció la luna detrás del glaciar… gigante y brillante, como si viniera hacia nosotros. Quedamos un rato perplejos, admirando el lugar. Y atrás nuestro el sol saliendo, combinando colores del negro al azul, al rojizo… la verdad era para quedarse ahí. Pero teníamos que seguir, teníamos mucha pendiente y aún faltaba bastante. En el camino nos encontramos con grietas gigantes donde solo se escuchaba el ruido misterioso del glaciar que parecía romperse bajo nuestros pies, además del ruido de nuestros corazones y respiración a mil por la adrenalina que significaba la altura y la pendiente. Al final la roca no parecía terminar… hasta que levanté la cabeza tratando de respirar y vi la cumbre. Me es difícil transmitir lo que se siente en ese momento, todo lo que pasa por la cabeza, porque ahí están nuestros seres queridos, los que están y lo que no están, y en el caso de los que somos creyentes agradecer a Dios. Luego vino ese abrazo eterno con nuestros amigos, algo que te une de por vida. Sin decir nada, pero todos sabíamos lo que sentíamos en ese momento. Nos quedamos perplejos contemplando la vista desde lo más alto: de un lado Uganda y del otro lado el Congo. Solo qué queda, decir gracias”.

* Martín de la Prida: “Transmitir todas las sensaciones que se viven es muy difícil, pero yo fundamentalmente le agradezco a Dios el habernos permitido vivir esta experiencia única. Las montañas de Rwenzori son hermosas porque reúnen muchas condiciones: caminos selváticos, paisajes únicos, glaciares. Pero consideró que aparte del entorno, que es fantástico también, el grupo fue lo mejor… caminamos largas horas, pasamos frío, nos cansamos mucho pero nuestro ánimo a pesar de las condiciones siempre estuvo intacto. Estas montañas en lo personal son las más hermosas que he visitado. Para que esto sea posible se tienen que reunir varias cosas y, geográficamente, África y, en especial, Uganda las reúnen”.

Fuente El Diario

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