El Banco de La Pampa habría perjudicado fuertemente a un comerciante piquense por «error»
Si bien el tema aun no ha trascendido públicamente, este medio pudo conocer el indudable perjuicio que la entidad bancaria oficial de la provincia le habría provocado a un tradicional comercio de General Pico, que podría considerarse como ‘error, omisión o intención’ en el depósito del dinero por ventas con tarjetas de crédito y débito de las tarjetas Mastercard y Maestro durante 14 meses, provocando un ‘cuello de botella’ financiero que puso en riesgo la estabilidad laboral de al menos 20 trabajadores.
Del tema, según conoció La Reforma, el comerciante pudo enterarse luego de evaluar con su entorno la iliquidez que observaba en sus ingresos y el esfuerzo que debía realizar para equilibrar los números mes a mes. El desfasaje económico fue de tal magnitud, que el dueño del emprendimiento debió recurrir a un asesoramiento externo con una empresa especializada de Buenos Aires, la cual inmediatamente detectó que los depósitos de las tarjetas Mastercard y Maestro no estaban siendo acreditados en la cuenta corriente del cliente del Banco de La Pampa.
Esto habría ocurrido entre los meses de abril 2016 y mayo de 2017, surgiendo un desfasaje largamente superior al millón de pesos. Con el dato en su poder el comerciante encaró decididamente al responsable del área en la sucursal piquense quien recibió el informe con sorpresa apuntando a que, tal manejo administrativo, se hace directamente entre las empresas de tarjetas de crédito y la entidad bancaria, sin mediadores que pudieran alentar un posible ‘error humano’.
Transcurrido un plazo prudencial para revisar internamente el reclamo del comerciante, el banco reconoció el faltante de los depósitos y en 72 horas repuso en la cuenta corriente del comerciante, el dinero que correspondía a los 14 meses ya mencionados. Además el propietario exigió una suma indemnizatoria, la cual hasta el día de ayer no había sido atendida. Mientras el dinero era retenido por el banco, el comerciante debió tomar créditos en la misma entidad y en otras instituciones bancarias para respaldar la incómoda situación financiera que padecía.
El caso no terminó allí, porque el comerciante, afirmado en sus más de 40 años como cliente del Banco de La Pampa y con una conducta inmejorable, pretendió saber los motivos de la supuesta falla, pero a cambio recibió una explicación que para nada lo conformó: desde la entidad terminaron reconociendo que el dinero en cuestión estaba depositado en la cuenta de otro cliente del banco y que por razones obvias no podían dar a conocer su identidad.
Lo cierto es que además de reconocer el error, la entidad bancaria, mediante un escrito ‘retó’ al comerciante responsabilizándolo de no haber revisado los resúmenes y el saldo de su cuenta corriente. Ante el reclamo del comerciante, que no recibió más que algunas explicaciones de parte de la gerencia local y la visita de un par de funcionarios de segunda línea, la superioridad decidió hacer una oferta insignificante en concepto de resarcimiento.
Pero la compensación no colmó las expectativas de comerciante que, tras evaluar lo que podría haber hecho con ese dinero disponiéndolo en los tiempos correctos, el desaguisado familiar provocado y la pérdida de poder adquisitivo por el impacto inflacionario, pidió una compensación económica que el banco en principio no estaría dispuesto a conceder. De esta manera la negociación se estancó, y el cliente, dispuesto a ejercer sus derechos como tal, estaría completamente decidido a viabilizar el reclamo por la vía judicial.
¿Antecedente?
La duda de si se trató de un error administrativo o una maniobra para desviar ese dinero a otra cuenta, el comerciante no se la saca de la cabeza, principalmente por tratarse de una cifra millonaria y porque además durante ese lapso tuvo que lidiar con proveedores y la impotencia de no poder enfrentar los gastos corrientes como habitualmente lo hacía. La inquietud no sólo quedó instalada allí para el cliente, sino que se potenció al conocer de manera extraoficial que el dinero ‘flotante’ había ido a parar a la cuenta de otro cliente del banco quien no se habría percatado que ese dinero no se correspondía con montos a percibir por ventas similares. El caso, como se expresa más arriba, continúa en el marco de la negociación, pero no tardaría en pasar al ámbito judicial si no prosperan las mismas.
La Reforma


